Adriano de las Cortes

por | Feb 14, 2022 | Personajes taustanos

El jesuita taustano, su viaje a la China en el siglo XVII y lo que allí le aconteció

Primeros pasos

Dibujo del Padre Adriano de las Cortes

El Padre Adriano de las Cortes, hijo de Juan Martín de las Cortes y Oblitas y de María de Balbarroya, nació en Tauste en 1578 en el seno de una familia noble y acomodada en la que alguno de sus miembros era eclesiástico, lo que no impidió que sus familiares se disgustasen con su elección.

Entró en la Compañía de Jesús en el mes de mayo de 1596 y en 1602 se encontraba estudiando en el Colegio de Barcelona aprendiendo arte y teología. Dos años después partiría, vía Nueva España, para las Islas Filipinas donde llegaría el 22 de junio de 1605.

 El Padre Adriano de las Cortes no fue como misionero a China. Este es un dato importante para entender que su contacto con el Imperio fue algo involuntario, e inesperado.

El  hecho de que sus superiores confiaran en él para realizar gestiones económicas o políticas, consideradas muy importantes, con las autoridades de Macao nos da cuenta de su calidad humana y de su valía como gestor.

El viaje a Macao

 El 25 de enero de 1625 el Padre Adriano, a bordo de la galeota Nuestra Señora de Guía, salió de Manila con rumbo a Macao. En el barco viajan también mercaderes portugueses, japoneses, seis españoles, servidores y esclavos junto una gran cantidad de plata en barras.

Tres semanas después, el 16 de febrero, debido a una gran tormenta, la galeota naufragó en las costas chinas, en lo que él denominaría “Chauceo”, llegando a una playa cercana a un lugar que él llama “Chingaiso” (probablemente Jinghaisuo) después de ver cómo a sus compañeros, y a él mismo, les robaron, maltrataron o mataron.

Esto puede dar idea, de que para el Padre Adriano comenzó un trabajoso periplo que terminaría un año más tarde.

 En el tiempo que estuvo prisionero se interesó por conocer la vida y las costumbres de los chinos, que plasmó en un manuscrito de 174 folios con anverso y reverso, con dos partes muy diferenciadas. La primera, titulada “Primera parte de la Relación que escribe el P. Adriano de las Cortes de la Compañía de Jesús del viaje, naufragio y cautiverio que con otras personas padeció en Chauceo, Reino de la Gran China, con lo demás que vio en lo que de ella anduvo”

 Una vez rescatado de China, el 21 de febrero de 1626, Adriano de las Cortes volvió a Macao para dirigirse a Manila, donde llegaría el 20 de mayo. Desde entonces se dedicó a poner por escrito la experiencia de su viaje a China y a contratar a un pintor que pusiera de relieve, de un modo gráfico, todo aquello que él relataba.

Tres años después, el 6 de mayo de 1629, fallecía en Manila dejando un texto de un gran valor histórico y etnográfico.

El documento

 El trabajo del P. de las Cortes es, sin lugar a dudas, algo extraordinario que, de nuevo, nos habla de un hombre flexible y abierto a la diferencia, extraordinariamente observador y analítico, encarnando un modo singular de evangelización que podríamos denominar política de adaptación cultural.

EL original de este manuscrito se conserva en el British Museum y una copia del mismo digitalizada, en el archivo de la Asociación Cultural “El Patiaz”.

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