En 1718 se aprobó por el Arzobispo de Zaragoza la Hermandad de ermitaños de Sancho Abarca que se mantuvo hasta el año 1835

Historia del Santuario de Sancho Abarca
En el libro sobre la historia del Santuario de Ntra. Sra. de Sancho Abarca, escrito por el Padre Basilio Iturri del Roncal, se recoge el siguiente testimonio:
“Desde el mismo momento del hallazgo de la imagen de la Virgen se habilitó una cueva como recuerdo del suceso, poniendo un ermitaño encargado de su adecentamiento, que empezó siendo un roncalés, que fue seguido por Miguel Coscolla, de Tauste, y siguió otro roncalés.
Al faltar este último en 1665, solicitó la plaza un francés, Juan de Novallas, que acometió la obra de construcción del santuario. Por otro lado, Novallas impulsó la constitución de una Cofradía en 1674, de la que el mismo formaba parte, encabezada por Cristóbal Pérez de Gotor y otros diez principales de Tauste, y acogió a más compañeros con los que inició la Hermandad de ermitaños.
Acogidos a la Tercera Orden Franciscana, cuando murió fue seguido en el cargo de Hermano Mayor por Baysonabe, otro francés, que vivió también largos años.”
En 1718 se aprobó por el Arzobispo de Zaragoza la Hermandad de ermitaños de Sancho Abarca que se mantuvo hasta el año 1835 cuando la desamortización de Mendizabal les obligó a abandonar el Santuario. Pero en 1849 y gracias a la intervención de varios taustanos, entre ellos el General Jaime Ortega y Olleta, se consiguió autorización para la continuidad del servicio de los ermitaños, a la vez que se reabría el culto en el Santuario, actualizando las reglas de la Hermandad.
Origen y construcción del santuario
La tradición sitúa el hallazgo de la imagen de la Virgen de Sancho Abarca el 7 de abril de 1569, coincidiendo con Jueves Santo.
A partir de este acontecimiento se inició la construcción del santuario, comenzando en torno a 1670 y finalizando en los primeros años del siglo XVIII. Se trata de un edificio de planta rectangular, con nave única cubierta por bóveda de lunetos y capillas laterales entre contrafuertes, rematado por una cúpula sobre pechinas en la capilla mayor.


Romerías y tradición
El Santuario de Sancho Abarca constituye un importante centro de devoción popular. Cada año se celebran dos romerías principales, en mayo y septiembre, en honor a la Virgen.
A estas peregrinaciones no solo acuden los vecinos de Tauste, sino también habitantes de localidades navarras como Cortes, Buñuel, Cabanillas y Fustiñana, reforzando el carácter interterritorial y tradicional de este enclave.




El santuario y su entorno natural
Hoy en día, el Santuario de Sancho Abarca se ha consolidado como un punto de partida privilegiado para senderistas y visitantes que desean descubrir las Bardenas Reales.
La antigua hospedería fue transformada en 2012 en un hotel de 2 estrellas, que cuenta con 15 habitaciones, bar y restaurante.
Además, ofrece numerosas posibilidades para el visitante, con excursiones a pie o en bicicleta por el entorno de las Bardenas, incluyendo recorridos por senderos, rutas señalizadas, puntas y barrancos, entre otros paisajes característicos de este singular paisaje natural.
El santuario se encuentra a unos 14 kilómetros de Tauste, situado sobre un cabezo al sureste de la Plana Negra, en el entorno del Parque Natural de las Bardenas Reales.
Este enclave privilegiado lo convierte en un extraordinario mirador natural, desde el que se domina la porción meridional de las Bardenas y amplias zonas de la Vega del Ebro.
El paisaje ofrece múltiples posibilidades para el visitante, desde rutas a pie hasta recorridos en bicicleta, en un entorno caracterizado por su singular morfología y su alto valor paisajístico.


FAUNA
La fauna presente en el entorno del santuario como es la Bardena Negra es muy diversa debido a la variedad de habitats existentes.
Existen numerosas especies de invertebrados en los diferentes hábitats de este territorio, destacando los caracoles, con tres especies con importancia antrópica por su interés culinario: el caracol blanco, la parda y en menor medida la papatierra, que viven en los espartales.
En cuanto a los vertebrados fácilmente podemos encontrar las siguientes clases:
ANFIBIOS. Aparecen ligados a los puntos de agua. Podemos observar en época de reproducción especies como el sapo común, sapo corredor, sapo de espuelas, sapillo moteado y sobre todo la rana común.
REPTILES. Fácilmente se pueden observar 7 especies: el lagarto ocelado la lagartija ibérica; la lagartija colilarga, la lagartija cenicienta, la culebra de escalera, la culebra lisa meridional y la culebra bastarda.



Lagarto ocelado (Timon lepidus), culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y sapo corredor (Epidalea calamita) .
AVES. Es el grupo más importante por el número de especies observables tanto nidificantes como en paso migratorio, pudiendo observarse una gran variedad de ellas. Destacan el grupo de las rapaces y el de las aves esteparias. Ambas constituyen comunidades que podemos situar entre las más ricas y diversas de Europa.
1.- Comunidad de aves rapaces. Se pueden observar al menos 20 especies, alcanzando varias de ellas densidades muy importantes como es el caso del buitre leonado. Podemos observar alimoches, águilas y halcones con cierta facilidad, también hay presencia, aunque más escasa de buho real y gavilan.






2.- Comunidad de aves esteparias. Podemos observar la presencia del Alcaraván especie nidificante que ocupa los sustratos más despejados. También hay poblaciones estables de Alondras, Terreras, Cogujadas y Collalbas, entre otras especies como la perdiz, herrerillos y alcaudón común se pueden ver entre los pinos y matorral bajo.
MAMÍFEROS: Existe una amplia representación de esta clase de vertebrados. Con la necesaria paciencia se pueden observar directamente o a través de sus rastros distintos carnívoros como el zorro, el tejón, la gineta o la garduña. También se pueden encontrar roedores como el ratón de campo, el lirón careto e insectívoros como la musaraña y lagomorfos como la liebre y el conejo. El herbívoro salvaje más grande y común en la zona es el jabalí.



FLORA
La vegetación de la Bardena Negra es reflejo de las condiciones naturales del medio (clima y suelo) y los usos del territorio. Su extensión, distribución y dinámica está condicionada, por los factores abióticos del medio (suelos, geomorfología, clima, etc.) y por la presión ganadera y las actividades agrícolas.
La vegetación de la zona es de carácter estepario y mediterráneo, predominando la vegetación mediterránea sobre la esteparia. Las comunidades que componen el paisaje vegetal se agrupan en tres unidades atendiendo a su fisonomía:
Bosques. Se trata de un bosque de carrascas (Quercus rotundifolia), del que sólo quedan pequeños bosquetes donde aparecen entre las carrascas algunos ejemplares de quejigo (Quercus faginea) y arce de Montpellier (Acer monspessulanus) en las umbrías más frescas. Ocupa los suelos profundos, bien drenados y carentes de sales, hecho que ha provocado su regresión al utilizarse el suelo para cultivo. Los coscojares, sabinares y romerales sustituyen a este tipo de bosque.



Matorrales. Es el tipo de vegetación predominante al estar adaptado a las condiciones de aridez y continentalidad existentes que impide en los suelos en los que se asienta la formación de bosques. Es un matorral denso en el que aparece pino carrasco, coscoja (Quercus coccifera) y/o sabina negral (Juniperus phoenicea), romero y lentisco. Ocupan las laderas de los cabezos, cediendo el terreno a los bosques de carrasca cuando el suelo se hace más profundo o a plantas adaptadas a la salinidad cuando los suelos son salinos.
Pastizales. Aparecen en el fondo de los barrancos y en las áreas llanas más bajas, donde se acumulan las sales procedentes de los materiales sedimentarios circundantes. Las plantas de porte herbáceo están adaptadas a suelos con distintos gradientes de humedad y salinidad que condicionan su distribución y en el que aparecen comunidades muy diversas en el que puede aparecer un bosque de tamarices, junto a saladares y espartales.

