Pregón Feria del Libro 2025

por Enrique Galé | May 3, 2025 | Varios

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Pregón de la XXV Día del Libro de Tauste

VALENTINA VENTURA

I: VALENTINA MUJER:

¡Queridos amigos de Tauste! ¡Qué alegría tan grande volver a estar en esta plaza de mi infancia, con todos vosotros, después de tantos, tantos años. Y, sobre todo, qué gran ilusión, qué orgullo, estar celebrando juntos esta gran fiesta de los libros que un año tras otro organizáis en mi Tauste querido. Pero, ¡si hasta le habéis puesto mi nombre a un concurso de cuentos! ¡Qué emoción, Dios mío! Después de 125 años, Tauste sigue recordando a Valentina Ventura.

Nunca podríais imaginar el brinco que me dio el corazón cuando recibí la invitación del Ayuntamiento para ser la pregonera de este Día del Libro. ¡Una carta enviada desde Tauste después de tantos años! Ya sabéis que yo nací, fui bautizada aquí, en la parroquia de Santa María en el año 1903. Mi padre, don Arturo, era el notario del pueblo desde hacía varios años y, como yo, casi todos mis hermanos eran también taustanos de nacimiento, así que todos pasamos aquí nuestra niñez. Como nací el día 14 de febrero mis padres me pusieron de nombre Valentina pero, fijaos si se sentirían taustanos, que se empeñaron en que llevara también el nombre de nuestra patrona y, así, me bautizaron Valentina María de Sancho Abarca.

¡Cuánto me gustaba corretear por vuestras calles, escapándome de mi hermana Pilar, que siempre quería que me comportara como una señorita! ¡Y qué ilusión cuando me vistieron de blanco para recibir la Comunión con todas mis amigas! Pero también conocía a muchos chicos del pueblo, sobre todo a los hijos de los amigos de mi padre, como a Ramón, el hijo de don José Sender, el secretario. Ya sabéis, yo a Ramón le gustaba y él quería hacerse novio mío pero yo, la verdad, a esa edad que yo tenía entonces, con solo diez años, en lo que menos pensaba era en novios.

Lo malo es que pronto tuve que dejar Tauste, donde había nacido y donde a aprendí a leer mis primeros libros, porque a mi padre le dieron un nuevo destino en las Vascongadas. ¡Cómo lloré cuando tuve que dejaros! ¡Cuánto os he echado de menos desde entonces! Pero la vida es así, un vendaval que te lleva y te trae como una hoja reseca, sin que sepamos nunca donde habrás de posarte. ¡Y el caso es que yo me posé muy cerca, quién iba a esperarlo! Pasaron los años, conocí al que pronto sería mi marido, un abogado de Borja que se llamaba Rodolfo, y fue en Borja donde me asenté finalmente con mi familia.

Allí, en vuestra vecina Borja, acabé también mi recorrido por esta vida a los 56 años; pero nunca olvidé los años de mi infancia en Tauste. ¡Si hasta vine en abril de 1957 invitada por el Esclavo Mayor a celebrar la fiesta!

¡Tauste! ¡Cuántos recuerdos de niña! Con los ojos cerrados podría reconstruir para todos vosotros el señorial palacio de los Ayerbes que se alzaba aquí mismo, donde ahora tenéis el ayuntamiento. Podría llevaros por las calles de San Bartolomé a mi casa y, sobre todo, os enseñaría las grutas y pasadizos que descubrimos en el Santuario de Sancho Abarca.

Nunca es nadie tan feliz como lo es en la infancia así que imaginad la inmensa alegría que vuelvo a sentir hoy, más de un siglo después, cuando me habéis devuelto a la mía.

Pero no quiero olvidar por qué me habéis hecho volver entre vosotros. ¡Hoy es el Día del Libro en Tauste! ¡Hoy es el día de la lectura y de la escritura, de las editoriales y de los libreros, de los ilustradores y de autores! Por eso no quiero extenderme más pero tampoco quiero que os vayáis todavía. Yo soy Valentina Ventura pero conmigo ha venido también una niña a la que todos conocéis, la auténtica Valentina, la inmortal protagonista de Crónica del Alba. Yo, la Valentina que le di el ser, me despido de vosotros pero aguardad un momento y ella también saldrá a saludaros allá abajo.

¡Muchas gracias, Tauste, y hasta siempre!

II: VALENTINA NIÑA

¡Hola, niños! ¡Hola, niñas! Así que es verdad, ¡habéis venido todos a verme! ¡Qué bien! ¡Acercaos, acercaos, dejadme veros de cerca! Después de tantos años y seguís todos aquí, como entonces, todos mis amigos y, sobre todo, ¡todas mis amigas! ¡Qué ilusión tan grande!

Me lo habían dicho, de verdad; me lo habían dicho pero yo no me lo creía. En Tauste, decían, en Tauste nadie te olvida. Todos conocen tu historia, tus amores con Pepe Garcés, tus riñas con Pilar, el miedo que pasasteis en las cuevas del Santuario. Y yo decía: “Pero, ¿qué decís? ¿Cómo se van a acordar después de tantos años? Además, eso son solo cosas mías.” ¡Y es que había una novela! ¡Toma ya! ¡Una novela, chicos! Porque yo soy la heroína de una novela famosa. Bueno, de una novela y la protagonista de una película. ¿Que no? ¡Ya te digo! ¡La novia de Jorge Sanz! ¡Casi nada!

Y es que lo  mío con Pepe fue muy fuerte. Él llegó aquí, a Tauste con 10 años, muy subidito, él, porque era el hijo del secretario, pero los chicos del pueblo, claro, le dijeron: “Átate los machos, chaval!” Lógico. Pero Pepe era muy suyo y al Colasto y al Goncha y a los otros los retó a pedradas. ¡Qué tío!

A mí me encantaba. Porque luego en realidad era un trozo de pan, Pepe. ¡Ah! Y era el que más leía. Porque a los otros con diez años ya se los llevaban con las caballerías pero a Pepe su padre le dijo que de ir al campo nada, que él, a estudiar. Y claro, luego mosén Joaquín le ponía una mala nota en el cuaderno y don José lo encerraba en casa. Ahora que, sabéis qué hacíamos.

Venid, venid, que lo vais a ver vosotros mismos. ¿Veis ese edificio grande donde ahora está el ascensor? Pues Pepe vivía allí en unas casas que llamaban los Altos de la Plaza. Vale. Pues yo tenía mi casa aquí detrás del ayuntamiento, con un torreón también por encima de la falsa. Así que Pepe se subía al tejado de su casa y desde allí nos comunicábamos por señas. Que ponía así los brazos por encima de la cabeza, pues eso era que me quería. Y yo le contestaba con lo mismo, claro. Pero luego teníamos otra que solo la podía decir él porque era “¡Rediós!” y entonces las niñas no podíamos decir esas cosas.

¡Ay, qué recuerdos, Dios mío! ¿Y lo del pistolete! ¡Qué bruto era Pepe! Pues resulta que un día vino un primo mío de Zaragoza y Pepe se creyó que me gustaba. El caso es que tenía escondido un pistolete de balines que había sacado Dios sabe de dónde y, para asustar a mi primo, le retó a que se disparara en el dedo. A mi primo le dio miedo pero él sí que se disparó. ¡Oye, y como si  nada! Pero el caso es que el balín se le llevó media yema del pulgar y un buen trozo de uña. ¡Menuda gracia por una tontada! Porque a mí mi primo, ya ves tú.

Pero bueno, no quiero seguir contándoos más aventuras porque si no, no vais a leer la novela. Que es una gran novela ¿eh? A ver qué os pensáis: ¡una de las mejores novelas españolas del siglo XX. Se llama Crónica del Alba y fijaos en lo que os digo, la escribió treinta años después ¡y se acordaba de todo: de mis pecas, de mis trenzas, de las palomas de mi padre, del chocolate que hacía mi madre, de la tonta de mi hermana…

¡Chicos, chicas, haced como Pepe y como yo: leed! ¡Leed mucho, leed siempre, leed de todo! ¡Leed para aprender, para divertiros, para pasar el rato, para sacar buenas notas, para entender el mundo, para mejorar el mundo, para sobrevivir, para ser felices…! ¡Leed! Eso es todo lo que tengo que deciros: tomad un libro en vuestras manos, abrid con cuidado y en silencio sus páginas, y leed.

Enrique Galé.