
Ocupa una elevación amesetada de 260 metros de altitud, en un emplazamiento elegido sobre la base de sus posibilidades defensivas y de dominio del entorno, de un gran valor geoestratégico, ya que domina la vega del Ebro en su confluencia con el río Arba y el entorno de las desembocaduras del Río Huecha y el Río Jalón.