Durante las obras de restauración, el vaciado del suelo para llegar a la cota primitiva permitió descubrir el altar de piedra original, del cual solamente era visible hasta entonces la losa superior, la cual era tenida como pisadera sobre la que se alzaba un altar más moderno. También se halló, delante del altar, una tumba cubierta con una losa que llevaba una cruz tallada en su superficie.